domingo, 18 de diciembre de 2011

Madrid.

Si vuelvo a Madrid
es posible que llore al pasar por el parque
y ver a esos niños que no parecen niños.

Sé que para llorar es mejor el frío de ahora
que el sol que hará en primavera.
Pero es que en el Madrid que llevo dentro
nunca llueve.

Me pregunto que habrá sido de la parte que dejamos allí,
bajo los pinos que no daban piñones,
al lado del cementerio.
Me pregunto también que habrá sido del hombre que vendía peces
en el mercado del barrio
y que estaba enamorado de mi madre.
Porque
- aunque ella lo niegue -
le temblaban las manos al pesar las sardinas.

13 comentarios:

  1. AY AY AY AY AY me encanta. Cada día te envidio más.

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  2. Llorar con lluvia es volver a sentir una muerte propia.

    Bss.

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  3. Me niego a comentar después de Sarco, puta suerte la mía.
    Precioso Alba, precioso.
    Un abrazo.

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  4. Innegablemente, genial. Que finales más soñadores utilizas, llenos de traición y delirio.
    Un beso.

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  5. y aquel hombre vendía también peces de colores bonitos?

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  6. En mi Madrid, en cambio, siempre está gris y llovizna y el frío cala hasta la memoria.

    Es precioso, sabes?

    Besos, Alba.

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  7. Me gustaría follarme unas letras de estas tuyas, este Madrid sin geografías mismo, entrar al bar de abajo a voces y presumirlo a los amigotes y a los no tanto y a los otros, todos muy de lado y contentos, como si ese polvo bruto y sentimental hubiese sido un mérito mío de hombre y no una mujer violentándome...

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  8. Qué buenos estos dos últimos poemas, a pesar -dirán- de lo narrativo, a pesar -diremos- de que se empeñen en leer con gafas de ciegos.

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