martes, 30 de septiembre de 2014

Esto no es un libro de poemas, es un libro de recuerdos.

Recuerdo el momento exacto en el que comencé a amarte
como un golpe.

Era otoño,
como ahora.
Y lo sé
porque
cuando cierro los ojos
veo
las hojas de los chopos entre tus pies
y mimetizándose con tu pelo.

Hay también el río
y nuestras madres gritándonos desde la orilla.
Tenían miedo de que nos cayéramos del puente.
Da risa pensar en ello:
éramos tan jóvenes
aún no podíamos salir solos a la calle
aún no podíamos besarnos sobre el agua

pero podíamos
romper los juncos
y ensuciarnos
con sus algodones
de los que nunca aprendimos el nombre



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