martes, 9 de diciembre de 2014

Recuento.

mi memoria episódica
está llena de ti
y de tus manos sucias
sobre mi rostro

a los cuatro años me tiraste barro
a los siete quisiste hacerme comer un grillo
a los diez me llenaste de arena los ojos
a los doce te escupí hierba mojada
a los trece me besaste en la boca
a los catorce te hice sangre en un codo
a los quince te pegué la gripe
a los dieciséis te besé en la boca
a los diecisiete me dejaste
a los dieciocho me fui con otro
a los diecinueve hicimos una pelea con palos
a los veinte te fuiste con otra
a los veintiuno no pasó nada
a los veintidós no pasará nada
a los veintitrés tampoco

4 comentarios:

  1. La vida misma... o algo muy parecido.
    Saludo!

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  2. Qué bueno. Tiene el aroma de la Vilariño más lúcida, poeta que te aconsejo devorar si aún no ha caído en tus manos.

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  3. A no ser que la "ida" haya sido "por siempre" pues... nunca se sabe, cierto?
    Aunque por esperar, podemos dejar pasar otras buenos episodios para nuestra memoria...

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