lunes, 28 de mayo de 2018

El amor es sencillo a veces.

El amor es sencillo a veces. 

Algo tan sencillo como ponerse de puntillas para alcanzar una manzana, 
mirar el patio de una casa por encima de un muro, 
dar un beso, hacer menos 
ruido 
al caminar.

El amor es preguntar 
¿vienes conmigo hasta la boya amarilla?, 
apuntar con un dedo el horizonte 
y no tener que nadar en soledad nunca más. 

El amor es no querer que te quemes, 
quitarte polen de gramínea del pelo, 
preguntar 
con suavidad
si tienes frío.

El amor puede ser estar mucho rato bajo el sol con los ojos cerrados 
y ser tan feliz que consigues no pensar en la muerte. 

El amor puede ser también
oír una bicicleta que frena delante de tu puerta.
Pelar pipas en un banco, señalar 
una trucha que salta a lo lejos
o un meteoro 
que cae. 
Escuchar una canción que no te gusta 
y aún así pensar 
la vida es buena. 

El amor podríamos ser fácilmente nosotros dos 
pegándonos porque nos parece divertido,
manchándonos porque nos parece divertido,
despidiéndonos porque despedirse
es siempre divertido. 


El amor es apartar 
un cigarrillo de tu boca. 
El amor es acariciar 
los dos al mismo perro.
El amor es echar una carrera,
llorar de risa, dar una patada
por debajo de la mesa,
no avergonzarme,
ante ti,
de mi ropa vieja. 

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