Estos días azules y este sol de la infancia,
el río que serpentea por las esquinas de tus ojos,
el aroma a rosas de tu boca casi violeta,
las olas del mar en el color arena de tu rostro.
La risa de la brisa que vibra en tu garganta,
la falda corta que vuela sobre tus rodillas,
la noche cálida que duerme sobre tu espalda
y el sol que entre tus piernas brilla.
Nostalgia que no hace tanto aún no era nostalgia
sino tu vida de niña eterna,
con los brazos flacos y la rodillas rotas,
con trenzas en tu pelo de sirena
y que creía oír el mar en cada caracola
cada verano, a cada hora.