domingo, 18 de septiembre de 2011

La niña de mar.

Estos días azules y este sol de la infancia,
el río que serpentea por las esquinas de tus ojos,
el aroma a rosas de tu boca casi violeta,
las olas del mar en el color arena de tu rostro.

La risa de la brisa que vibra en tu garganta,
la falda corta que vuela sobre tus rodillas,
la noche cálida que duerme sobre tu espalda
y el sol que entre tus piernas brilla.

Nostalgia que no hace tanto aún no era nostalgia
sino tu vida de niña eterna,
con los brazos flacos y la rodillas rotas,
con trenzas en tu pelo de sirena
y que creía oír el mar en cada caracola
cada verano, a cada hora.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Amo a los hombres
como solo se puede amar a las mujeres:
les llamo con nombres pequeños
que huelen a tarta,
y beso sus ombligos de luna llena
como si fueran de media luna.
Los amo
un poco como aman los poetas,
un poco ya sabes de qué modo,
un poco con tristeza.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El hombre está de pie. Su mano izquierda tiembla sobre su ombligo. Tiene los ojos cerrados, pero sabe que ahí está la sangre. Escucha como cae. Al principio relaciona el sonido con el de un grifo que gotea. Es el grifo de casa de Meme, que siempre fue demasiado pobre. Algo falla en la imagen y el grifo se desvanece. Ahí está su cuñada, de cuclillas en un vater, desnuda y pálida. Algo cae entre sus piernas abiertas. Ahora lo entiende. El dolor húmedo que siente se parece más al de alguien que intenta orinar con cistitis.

jueves, 25 de agosto de 2011

Plash. 5.4.3.2.1

Ver como el sol juega a esconderse entre los rizos de tu pelo

es otra de las cosas que estaría bien no perderse,

o pillarte mirándome de reojo y sonriendo,

contento de que te haya descubierto

antes de que fuera demasiado obvio para todos.



¿Quién no ha temblado alguna vez

al notar en la propia mano

una mano extraña?

Eso también se echaría en falta.

Ganar la guerra a mis glándulas sudoríparas,

y que tú ni siquiera puedas plantarles cara

en la primera de las batallas.



Lo que de verdad no me gustaría perderme nunca,

seríamos tú y yo en el salón de mi casa, 

intentando comunicarnos telepáticamente,

contentos de que las cosas conspiraran así,

durante tanto tiempo,

a nuestras espaldas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ya queda menos.

Robo wifi de un pueblo para decirte que si fueses mujer entenderías a que me refiero cuando pienso que mi amor pasa entre tus tobillos y la brisa no mueve ni tu falda.